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viernes, 13 de diciembre de 2019

Bodega Guzmán


Boli y rotulador, 2019
En plena judería de Córdoba, en la calle Judíos, está la bodega Guzmán, un lugar en el que recalé el pasado sábado 7, en compañía de muy buenos amigos y que me trae muy buenos recuerdos pues es un lugar en el que entré por primera vez con mi padre hace por lo menos 40 años, cuando le acompañaba en sus viajes  a Córdoba, a comprar juguetes en Cuervas, una larga tienda con dependientes de batas ocres, cerca de la Corredera, a Trujillo, mi tienda favorita, llena de libros y tebeos y donde mis ojos se desorbitaban y mi ánimo se entusiasmaba con el espectáculo de los papeles viejos. Y a Padilla, la distribuidora de revistas en la Avenida de Medina Azahara, a donde siempre iba a reclamar un envío defectuoso. Después he vuelto a ese lugar casi todas las veces que he viajado a Córdoba, querencia de un lugar que me llena de buenos recuerdos.

martes, 10 de diciembre de 2019

En la taberna San Cristobal


Boli y rotulador, 2019
El sábado pasado estuvimos en Córdoba, donde nos encontramos con muy buenos amigos, de esos que siempre es una alegría y un placer reencontrarte, y compartimos un magnífico almuerzo en la taberna San Cristóbal, por Ciudad Jardín. La Cola de toro, las berenjenas con salmorejo y el cachopo maridaron estupendamente con un magnífico vino del Bierzo. Deseando volver a un encuentro, así que una exposición cordobesa en una buena excusa para ello. Aquí 2 dibujillos del almuerzo cordobés.

lunes, 9 de diciembre de 2019

2 apuntes cordobeses


Boli, rotulador y acuarela, 2019
Es Córdoba una de mis ciudades favoritas, pertenece a mi memoria sentimental como una vieja canción que te trae buenos recuerdos, es una ciudad mágica por la que me encanta pasear, una ciudad cargada de historia, que se mira hermosa en su Guadalquivir y que tiene unos rincones únicos y muy tentadores para ser dibujados. Siempre me recuerda a mi padre, que también estuvo enamorado de esta ciudad en la que vivió 3 años y que me llevaba de la mano por sus calles, que me contaba viejas historias que pasaron por  sus piedras, una ciudad que era La Capital para los pueblerinos que a ella nos acercábamos, aunque nuestra provincia fuera Sevilla, un lugar al que siempre me emociona volver.