Aguada, 2025
De mi regreso a dublín, 11 años después, este apunte del natural de la escultura de James Joyce, solo que con el pub de al lado cerrado definitivamente.
BLOG PERSONAL DE MANUEL MARTÍN MORGADO. Se trata de un blog de imágenes, de mostrar mis obras pictóricas y escultóricas, los grabados y dibujos así como las vivencias diarias, las huellas de mis viajes etc.
De mi regreso a dublín, 11 años después, este apunte del natural de la escultura de James Joyce, solo que con el pub de al lado cerrado definitivamente.
Dibujo realizado en la madrugada del 26 de Febrero pasado en la Plaza de Trujillo del monumento a Pizarro, a 4 grados bajo cero, tras un magnífico paseo por la ciudad, recorriendo en total soledad y oscuridad su impresionante callejeo, desde el Castillo hasta el arco de Santiago, pasando por la iglesia mayor de Santa María, la casa de Orellana y otros rincones mágicos, que lo son aún más cuando no te cruzas ni un turista ni un viandante alguno.
De 1132 a 1539 funcionó como abadía este mágico espacio a la orilla del río Skell y cercano a York, en el condado inglés de Yorkshire. Después de que el cortacabeza de Enrique VIII decidiera hacerse jefe de la iglesia anglicana y expulsar del país todo lo que oliera a cristiano de Roma, entró en el olvido y sus piedras fueron objeto de un gran expolio que la convirtió, con el paso de los años, en unas ruinas llenas de misterio y encanto, rodeada de un ambiente bucólico y romántico, de castaños y espaciosos verdes de cesped que entonan de manera única con los ocres y tierras de sus viejas piedras.
En este viaje he pasado muchas veces por este céntrico lugar de encuentro que es Picadilly, una fuente de bronce rematada por un cupido esbelto, el dios Eros del amor para todos, aunque la guía oficial, que no nuetra Cristina ( mucho más auténtica y amena), nos decía que a quien representaba era al Angel de la cristiandad como homenaje a un altruista político del XlX, que decidió acabarf con la explotación laboral de los menores de edad en la Inglaterra industrial y minera de aquella oscura época.
Uno de los primeros lugares que he dibujado en este reciente viaje inglés son las milenarias piedras de Stonehenge, vendido como el monumento funerario más famoso de Europa. Un lugar mítico, territorio de druidas, de cuervos y de enigmáticas historias, pero territorio que uno quisiera disfrutar en soledad y no con la patulea de turistas que quita magia y encanto al lugar, como mi Fez del 92 o mi muralla china del 2010.
De un apunte de hace 3 años de la Feria ganadera de Benaocaz, saco este gallo de tonos cálidos.