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martes, 14 de junio de 2022

Piscina y lectura


 Témpera sobre cartón, 2022

Deseando de que lleguen las vacaciones de verano para comenzar a disfrutar plenamente de estos 2 placeres de los que disfruta la protagonista de mi composición. A una semana estamos.

sábado, 13 de febrero de 2021

Lectora de piscina

Témpera sobre cartón, 2021

Pues eso, que la lectura es atemporal, que no necesita de una estación concreta en que representarla, que hoy, en tiempo de vientos frios, se me ha venido a la cabeza una imagen veraniega y ahí va.
 

lunes, 1 de julio de 2019

Piscina de Julio

Acrílico y témpera sobre cartón, 2019.
Hoy, regreso a la piscina que frecuentamos desde hace 4 veranos y como siempre , palizón de agua a cuenta de la frenética vitalidad acuática de mi Violeta. Aún así, pude hacer un rápido apunte del que saco este colorido acrílico con retoques de témpera en algunos puntos.

lunes, 3 de junio de 2019

De pìscinas

Témpera sobre cartón, 2019
El tiempo que se acerca da para pensar ya en lo que nos espera en este caluroso junio, así que ahí va una refrescante imagen de piscineo.

martes, 9 de abril de 2019

Escena piscinera

Témpera sobre cartón , 2019

jueves, 24 de enero de 2019

Piscinita

Témpera sobre cartulina, 2019
Pues eso, que el frio hace que añoremos escenas de otras estaciones más cálidas y aunque uno suele ir con los tiempos, yo ahora añoro el tiempo descansado y ocioso que se asocia a las calores y los baños playeros o piscineros. Tenía en la cabeza dibujar una escena invernal pero a los tres trazos, ya habían aparecidos estas dos señoritas sentadas al pie de la piscina...

lunes, 9 de julio de 2018

Lectora de piscina

Témpera sobre cartón, 2018
Espectacular, la paliza que me he dado hoy en la piscina con mi Violeta  por tercer día consecutivo, ha cabalgado sobre mi espalda doscientas veces, 2 horas seguidas de agua entre ahogaillas, carreras y búsquedas de palos. Al salir del agua un momento, vi a esta lectora, ajena al mundanal y exagerado ruido de las decenas de niños que gritaban en el agua, y no pude evitar hacer un rápido esbozo, que me ha servido de guía para esta lectora piscinera.

domingo, 1 de julio de 2018

Pacheco e Hijo

Rotulador y acuarela, 2018
Apunte del natural de mi amigo Pepe P. y su hijo Juan, aprovechando de que ambos dormían sobre una hamaca en el hotel de Matalascañas, que nos servía de punto de encuentro a los padres que nos conocimos en el viaje de hace 8 años a Chongquing, en la lejana China. Una alegría ver cómo Violeta y sus 6 hermanas de cuna consolidan año a año sus lazos de unión, que se lo pasan en grande cada vez que se ven y que se han convertido en una peculiar familia a la que no importa la distancia, mientras existan fechas donde encontrarse.

domingo, 24 de junio de 2018

Piscina

Acuarela y rotulador, 2018
Si ayer tuvimos nuestro primer día de playa de este verano del 18, hoy ha sido el primero de piscina en familia (el primer día sólo con Violeta fue el pasado Miércoles). Domingo tranquilo, con un poco de fresco a cuenta del poniente, poca gente y buen ambiente. La niña de coletas es mi Violeta, jugando con un bebé.

lunes, 20 de julio de 2009

Piscinas


( Piscina de San Gil, Ecija, 42x30, Témpera y Acrílico sobre cartón, 2009)

Esta última semana he disfrutado de relajantes y cortos baños en piscinas de Torremolinos y Zahara, piscinas cercas del mar pero que se presentan como una alternativa muy válida para un chapuzón que te quite el calor y para nadar un poco. Nada que ver con las piscinas en las que me bañaba de niño, no eran alternativa a nada, eran simplemente la única opción, pues el mar se me hacía como un ente muy lejano y casi abstracto que estaba a más de 120 kilómetros y que tardé muchos años en conocer.

A aquellas piscinas de mi infancia se iba a pasar el día entero, había que aprovechar y la paliza que te dabas era terrible: saltos, carreras, ahogaillas, mucha agua y mucho sol, el sol de Ecija, castigador como ninguno. Y bajo los pies, cemento ardiendo pues el cesped no llegó hasta que abrieron la del Poli. De cemento era el suelo de las piscinas del Casino, la de San Gil y la de Villa Pilar y en la canícula ecijana había que correr y saltar para no quemarte los pies. Pero lo peor era el regreso a casa, todavía con el sol dándote los últimos empujones y totalmente derrotado por las quemaduras, el cansancio, la carga y el agua taponándote los oidos.