Mostrando entradas con la etiqueta Grafito. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Grafito. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de junio de 2010

Sobremesa


Grafito sobre papel, 30x21, 2004


Tiene uno en la cabeza, desde antes de navidades, crear un nuevo blog con el nombre de Dibujillos, donde mostrar algunos de los miles de dibujos que he realizado en los últimos años. Hasta ahora, este blog apenas ha mostrado dibujos a lapiz, faceta que hago a diario y a veces de forma convulsiva, creando más de una veintena diaria. En la pintura, uno no es muy detallista pero en pequeños dibujos como éste, realizado en una de mis etapas en la escuela de Arte de Jerez, me recreo en los pequeños detalles como las gambas, el sifón y las sobras de los platos.

lunes, 8 de marzo de 2010

Bebedor 2


Grafito sobre papel, 50x30, 1987

Rescato aquí un viejo dibujo del 87 donde se constata, que mis movimientos exagerados no son única y exclusivamente de toreros en desplantes y adornos, sino también de personajes que forman parte de la fauna de los bares y otros antros, bebedores desquiciados y anónimos de los cuales conservo una buena colección, que no sé si mostrar en este cuaderno o en otro paralelo que tengo en mente iniciar para mostrar el puñao de dibujillos que voy creando a diario.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Flamencos


(Alvaro Díaz, Grafito y Lápiz color, 46x32, 2009)


Lleno total en el teatro y eso que muchos aficionados criticaban el cartel por repetitivo y flojo en su opinión. Pero había que darle oportunidad a los que empiezan y no cerrarse siempre con los figuras. Alvaro Díaz estuvo muy bien , cerrando con los cantes de su tierra, fandangos que domina y que levantaron al público. El Pipa y su cuadro trajeron al pueblo los aires y la esencia de Jerez con una puesta en escena espectacular pero casi una hora y media de espectáculo puede resultar larga para un festival. Y un Poveda con muletas demostró porqué es una figura del flamenco y tuvo el detalle de dejarle su sitio al chaval Kiko Peña, al que apodera en este mundillo, para que cantara ante sus paisanos. Y al final, sobre las tres y media de la noche, la peña que dá un arroz en su sede, una horita un poquito surrealista para esa degustación.