Aguada, 2016.
Hacía tiempo que no dibujaba en el Pasaje, y ayer Martes, tras un ratito de Plaza, pude dibujar a este personaje, que desde no hace mucho pertenece a la fauna habitual del tabanco.
BLOG PERSONAL DE MANUEL MARTÍN MORGADO. Se trata de un blog de imágenes, de mostrar mis obras pictóricas y escultóricas, los grabados y dibujos así como las vivencias diarias, las huellas de mis viajes etc.
miércoles, 9 de noviembre de 2016
martes, 8 de noviembre de 2016
sábado, 5 de noviembre de 2016
San Blas 2008
Acrílico y óleo sobre tabla. 70x50, 2008
Me encuentro con otra foto perdida, la de este cuadro de San Blas, que fue rifado junto a otro cuadro de Martel y un soneto de J.M. Benitez, para sufragar las fiestas particulares alrededor del santo bailón.
Me encuentro con otra foto perdida, la de este cuadro de San Blas, que fue rifado junto a otro cuadro de Martel y un soneto de J.M. Benitez, para sufragar las fiestas particulares alrededor del santo bailón.
viernes, 4 de noviembre de 2016
El Pere
Acrílico y óleo sobre tabla, 90x60 aprox., 2004
15 días después de que falleciera tras un desgraciado accidente de coche, exponía esta obra de homenaje a mi viejo amigo y paisano Antonio Pérez, en la sala Paúl de Jerez de la Frontera, el único lugar donde pude colgarla. Después se la regalé a su familia y se perdió en el limbo sin memoria a donde van a parar las obras regaladas igual que esta foto, que ha querido aparecer hoy tras permanecer perdida en un archivo equivocado durante los últimos doce años. Por aquella época era yo muy amigo de recortar ( sangrar) las maderas, intentando acercarme a una técnica de grabado en relieve a la que siempre le he tenido querencia.
15 días después de que falleciera tras un desgraciado accidente de coche, exponía esta obra de homenaje a mi viejo amigo y paisano Antonio Pérez, en la sala Paúl de Jerez de la Frontera, el único lugar donde pude colgarla. Después se la regalé a su familia y se perdió en el limbo sin memoria a donde van a parar las obras regaladas igual que esta foto, que ha querido aparecer hoy tras permanecer perdida en un archivo equivocado durante los últimos doce años. Por aquella época era yo muy amigo de recortar ( sangrar) las maderas, intentando acercarme a una técnica de grabado en relieve a la que siempre le he tenido querencia.
martes, 1 de noviembre de 2016
Gato entre libros
Témpera sobre cartulina, 34x23, 2016.
Dibujo basado en una foto que mi amigo Alejandro P., le hizo a unos cultos gatos libreros en Asilah durante este puente.
Dibujo basado en una foto que mi amigo Alejandro P., le hizo a unos cultos gatos libreros en Asilah durante este puente.
domingo, 30 de octubre de 2016
Bodegas Osborne 2
Acuarela y tinta Parker, 42x29, 2016.
La primera vez que pinté una Bodega fue en El Puerto hace 22 años. Eran las Bodegas Caballero, y allí estuve pintando y dibujando varios días en compañía de Martel y unas compañeras suyas de carrera. Últimamente he dibujado algunas Bodegas de Jerez y ayer volvía al Puerto para dibujar las de Osborne, la Bodega del moro, que resultó ser un lugar cargado de magia y rincones con luces y penumbras espectaculares, un nuevo templo del vino para mis ojos y mis sentidos al que me gustaría volver.
La primera vez que pinté una Bodega fue en El Puerto hace 22 años. Eran las Bodegas Caballero, y allí estuve pintando y dibujando varios días en compañía de Martel y unas compañeras suyas de carrera. Últimamente he dibujado algunas Bodegas de Jerez y ayer volvía al Puerto para dibujar las de Osborne, la Bodega del moro, que resultó ser un lugar cargado de magia y rincones con luces y penumbras espectaculares, un nuevo templo del vino para mis ojos y mis sentidos al que me gustaría volver.
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Vino.
sábado, 29 de octubre de 2016
Bodega Osborne
Acuarela y rotulador, 2016.
Nueva jornada y nuevo encuentro entre dibujantes del entorno, esta vez en el Puerto de Santa María, para dibujar entre las botas de la Bodega Osborne, la del toro de Manolo Prieto.
Nueva jornada y nuevo encuentro entre dibujantes del entorno, esta vez en el Puerto de Santa María, para dibujar entre las botas de la Bodega Osborne, la del toro de Manolo Prieto.
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Vino.
viernes, 28 de octubre de 2016
Tres en un Bar
Témpera sobre cartulina, 33x25, 2016.
De vez en cuando necesito volver a mi vieja temática de bares y su peculiar fauna, o a mis dibujos totalmente imaginados, con libertad total, sin interpretar, sin plasmar lo que veo, sólo lo que se viene a la cabeza, hurgando en los recuerdos y en las viejas ideas. De ese calibre son estos tres personajes de mi mundo y de mi vieja iconografía tabernaria y tabanquera, aquella que ya salía en mis grabados de la Facultad y que todavía no he mostrado en este blog. " Tó se andará".
De vez en cuando necesito volver a mi vieja temática de bares y su peculiar fauna, o a mis dibujos totalmente imaginados, con libertad total, sin interpretar, sin plasmar lo que veo, sólo lo que se viene a la cabeza, hurgando en los recuerdos y en las viejas ideas. De ese calibre son estos tres personajes de mi mundo y de mi vieja iconografía tabernaria y tabanquera, aquella que ya salía en mis grabados de la Facultad y que todavía no he mostrado en este blog. " Tó se andará".
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jueves, 27 de octubre de 2016
miércoles, 26 de octubre de 2016
Restaurante chino
Aguada de Parker, 40x30, 2016.
Generalmente mis apuntes del natural sobre bares y restaurantes, mientras espero la comanda, suelo hacerlos sobre un cuaderno de pequeño formato, pero en este caso el soporte fue el papel verjurado que servía de mantel individual. El apunte es del Mayo pasado en el Wok de Bahía Sur, en San Fernando.
Generalmente mis apuntes del natural sobre bares y restaurantes, mientras espero la comanda, suelo hacerlos sobre un cuaderno de pequeño formato, pero en este caso el soporte fue el papel verjurado que servía de mantel individual. El apunte es del Mayo pasado en el Wok de Bahía Sur, en San Fernando.
lunes, 24 de octubre de 2016
2 apuntes sevillanos
Aguadas de Tinta Parker, 2016, 2015
Un año y medio separan estas dos impresiones del natural en bares de Sevilla, la primera en una terraza por San Juan de La Palma, al lado de la Amargura, frente a un parque infantil, lugar que frecuento desde hace 6 años para que mi Violeta pueda jugar y la otra, sobre papel Kraft, es el Rinconcillo, el bar más antiguo de Sevilla y que frecuento, aunque muy esporádicamente, desde hace más de 30 años, sobre todo por sus impresionantes espinacas con garbanzos.
domingo, 23 de octubre de 2016
jueves, 20 de octubre de 2016
Pedro Garfias
Témpera sobre cartulina,32x22, 2016.
Siempre tuve una querencia especial por mi paisano Pedro Garfias, para mí el poeta del latido del mar en la garganta y de los ríos amargos, poeta ecijano, aunque de circunstancial cuna salmantina, al que descubrí en mis años de carrera con un comic del genial Raúl, que lo homenajeaba desde el mítico Madriz y con un pasaje que contaba Pablo Neruda en sus memorias " Confieso que he vivido":
" Otra historia que recuerdo con gran emoción es la del poeta andaluz Pedro Garfias. Fue a parar en el destierro al castillo de un Lord, en Escocia. El castillo estaba siempre sólo y Garfias, andaluz inquieto, iba cada día a la taberna del condado y silenciosamente, pues no hablaba el inglés, sino apenas un español gitano que yo mismo no le entendía, bebía melancólicamente su solitaria cerveza. Este parroquiano mudo llamó la atención del tabernero. Una noche, cuando ya todos los bebedores se habían marchado, el tabernero le rogó que se quedara y continuaron ellos bebiendo en silencio, junto al fuego de la chimenea que chisporroteaba y hablaba por los dos.
Se hizo un rito esta invitación. Cada noche Garfias era acogido por el tabernero, solitario como él, sin mujer y sin familia. Poco a poco sus lenguas se desataron. Garfias le contaba toda la guerra de España, con interjecciones, juramentos, con imprecaciones muy andaluzas. El tabernero lo escuchaba en religioso silencio, sin entender naturalmente una sola palabra.
A su vez, el escocés comenzó a contar sus desventura, probablemente la historia de su mujer que lo abandonó, probablemente las hazañas de sus hijos cuyos retratos de uniforme militar adornaban la chimenea. Digo probablemente porque, los largos meses que duraron estas extrañas conversaciones, Garfias tampoco entendió una palabra.
Sin embargo, la amistad de los dos hombres solitarios que hablaban apasionadamente cada uno de sus asuntos y en su idioma, inaccesible para el otro, se fue acrecentando y el verse cada noche y hablarse hasta el amanecer se convirtió en una necesidad para ambos.
Cuando Garfias debió partir para México se despidieron bebiendo y hablando, abrazándose y llorando. La emoción que los unía tan profundamente era la separación de sus soledades.
__ Pedro __ le dije muchas veces al poeta__ Que crees tú que contaba?
__ Nunca entendí una palabra, Pablo, pero cuando le escuchaba tuve siempre la sensación, la certeza de comprenderlo. Y cuando yo hablaba, estaba seguro de que él también me comprendía a mí."
Siempre tuve una querencia especial por mi paisano Pedro Garfias, para mí el poeta del latido del mar en la garganta y de los ríos amargos, poeta ecijano, aunque de circunstancial cuna salmantina, al que descubrí en mis años de carrera con un comic del genial Raúl, que lo homenajeaba desde el mítico Madriz y con un pasaje que contaba Pablo Neruda en sus memorias " Confieso que he vivido":
" Otra historia que recuerdo con gran emoción es la del poeta andaluz Pedro Garfias. Fue a parar en el destierro al castillo de un Lord, en Escocia. El castillo estaba siempre sólo y Garfias, andaluz inquieto, iba cada día a la taberna del condado y silenciosamente, pues no hablaba el inglés, sino apenas un español gitano que yo mismo no le entendía, bebía melancólicamente su solitaria cerveza. Este parroquiano mudo llamó la atención del tabernero. Una noche, cuando ya todos los bebedores se habían marchado, el tabernero le rogó que se quedara y continuaron ellos bebiendo en silencio, junto al fuego de la chimenea que chisporroteaba y hablaba por los dos.
Se hizo un rito esta invitación. Cada noche Garfias era acogido por el tabernero, solitario como él, sin mujer y sin familia. Poco a poco sus lenguas se desataron. Garfias le contaba toda la guerra de España, con interjecciones, juramentos, con imprecaciones muy andaluzas. El tabernero lo escuchaba en religioso silencio, sin entender naturalmente una sola palabra.
A su vez, el escocés comenzó a contar sus desventura, probablemente la historia de su mujer que lo abandonó, probablemente las hazañas de sus hijos cuyos retratos de uniforme militar adornaban la chimenea. Digo probablemente porque, los largos meses que duraron estas extrañas conversaciones, Garfias tampoco entendió una palabra.
Sin embargo, la amistad de los dos hombres solitarios que hablaban apasionadamente cada uno de sus asuntos y en su idioma, inaccesible para el otro, se fue acrecentando y el verse cada noche y hablarse hasta el amanecer se convirtió en una necesidad para ambos.
Cuando Garfias debió partir para México se despidieron bebiendo y hablando, abrazándose y llorando. La emoción que los unía tan profundamente era la separación de sus soledades.
__ Pedro __ le dije muchas veces al poeta__ Que crees tú que contaba?
__ Nunca entendí una palabra, Pablo, pero cuando le escuchaba tuve siempre la sensación, la certeza de comprenderlo. Y cuando yo hablaba, estaba seguro de que él también me comprendía a mí."
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